viernes, 10 de febrero de 2017

Condenados por tráfico de precursores químicos al narcotráfico. Su Modus Operandi. Argentina 2010-2014



A continuación comparto un estracto de parte de los resultados a los que arribé en el estudio efectuado entre los condenados en Argentina 2010-2014 respecto del modus operandi del tráfico ilícito de precursores químicos, lo que constituyó mi tesis de maestría.


Título de Tesis de Maestría:Condenados por tráfico de precursores químicos al narcotráfico. Su Modus Operandi. Argentina 2010-2014”.
Autora: Lic. Gabriela Silvana Sosa
Tutor: Dr. Daniel Silva
Tema: Narcotráfico/ Precursores químicos/ delincuencia de guante blanco.
Carrera: Magister en Ciencias Criminológico Forenses. UCES


 
Se compulsaron las 11 sentencias condenatorias existentes en Argentina entre los años 2010-2014 por infracción a los delitos previstos en la Ley 23.737 (arts. 6 y 5) y el Código Aduanero (arts. 865, 863 y 886). Estos fallos condenaron a 37 personas en total. 

Breve introducción:

El tema del control de los precursores químicos mediante las fiscalizaciones a sus operarios por parte del Estado no es nuevo. Sin embargo desde hace relativamente pocos años, tanto los organismos de control, como el empresariado tomaron verdadera conciencia de la importancia del control de los mismos.
Resulta una tarea por demás difícil su fiscalización toda vez que los precursores químicos son sustancias legales, de las cuales nuestro país es productor, importador y exportador; asimismo poseen múltiples usos tanto en la industria alimenticia, química, minera, farmacéutica, textil, etc.
En Argentina existen desde hace muchos años importantes polos industriales situados en grandes ciudades y en zonas cercanas a los límites fronterizos, principalmente con Chile y con Bolivia.
Los narcotraficantes y quienes se encuentran a cargo de los laboratorios clandestinos que fabrican ilícitamente estupefacientes, están dispuestos a pagar en efectivo hasta cien veces más las sustancias químicas; generando en el desviador de precursores químicos ganancias económicas jamás pensadas y en tiempo record.
A partir de la propia experiencia laboral en el Estado argentino, se identificó como un problema el que se plantea frente a la detección de los delincuentes que abastecen de materia prima a los laboratorios ilícitos de estupefacientes.
A medida que pasan los años, este delito se complejiza más aún dado que quienes lo perpetran  implementan nuevas maniobras, las que resultan más ingeniosas y sofisticadas que las anteriores.
Ello, a los fines de eludir el control estatal sobre el uso legal de los precursores químicos, de estafar o tentar a los proveedores de estas sustancias controladas y posteriormente, de no ser descubiertos por las fuerzas de seguridad y continuar con la labor delictiva.


Algunas Conclusiones:

La descripción de las características de los modus operandi de los delincuentes que trafican precursores químicos hacia el narcotráfico, se asocia a la descripción de las de los delitos de cuello o guante blanco.
En cuanto al tipo de violencia empleada, toda la población objeto de la tesis, cometió los delitos por los que se los condena, sin emplear violencia física, psicológica, institucional o verbal sino instrumental. Incluso, casi un cuarto de los condenados gozaban de una buena imagen o concepto por parte de los demás.
En relación a los factores predisponentes, los delincuentes de guante blanco objeto de este estudio, pertenecen mayormente al género masculino, de nacionalidad argentina, con un promedio de edad de 45 años y principalmente casados. Se verifica que existe, por lo menos, un mínimo conocimiento previo del mercado de los precursores químicos.
La mayor parte de ellos podrían catalogarse como pre delincuentes por carecer de antecedentes penales computables, organizándose previamente y valiéndose del uso de empresas o sociedades.
Entre las modalidades de delinquir la privilegiada es la del fraude con el objeto de cometer delitos que finalmente atentan contra la salud pública, entre otras modalidades como falsa representación publicitaria y falsa representación pública de asuntos financieros.
Seguidamente, y en menor medida, se comprobó la modalidad delictiva asociada a lo citado por algunos autores como violación a ley de patentes, marcas y derechos de autor, manipulaciones financieras y utilización de parientes o conocidos como instrumentos facilitadores para cometer los delitos.
Asimismo, un menor porcentaje de la población robó identidades ajenas y secundariamente a ello, falsificó documentación pública y privada.
Los aspectos socio culturales que se ponen de manifiesto se asocian especialmente con sujetos de ocupación como comerciantes y secundariamente empresarios y de buen pasar económico en primer lugar y en segundo término, se reveló un muy buen pasar económico. De ello se desprende que poseen un nivel aceptable de instrucción que les permitió llevar adelante sus ocupaciones laborales.

 

viernes, 6 de enero de 2017

El gobierno de Macri propone la baja de la edad de imputabilidad. Efectismo irreflexivo versus soluciones de fondo.

Por estos días, el gobierno argentino anunció que elevará un proyecto de ley para modificar el régimen penal juvenil e incluir la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Esta idea surgió a pocos días de asesinato de Braian, un menor, perpetrado por otro menor en uno de los barrios porteños con mayor índice delictual de la Ciudad, Flores.
Coincidentemente, esta medida de impacto social y mediático altamente punitivista, reaparece en un año electoral y solo nos hace correr el foco de la atención en lo que verdaderamente es el problema a ser solucionado por las autoridades: la exclusión social. 
En este sentido, existen interesantes reflexiones al respecto en la nota periodística del diario Página 12 sobre el régimen penal juvenil.
Así se intenta solucionar un problema de base en la sociedad mediante respuestas inefecientes e inefectivas ya probadas en la población carcelaria de adultos. Los niños presos de hoy, regresarán a las calles (y no con unas amorosas familias) con un altísimo grado de expertise delictual y con nuevas habilidades de supervivencia aprendidas y propias del ámbito de encierro mientras que las que deberían emplear en la sociedad han caido en desuso por resultar, por lógica, inútiles en el contexto penal.
Las investigaciones neuro científicas  nos aportan interesantes datos al respecto, ya que los cerebros de los adolecentes presentan notables diferencias anatómicas y funcionales respecto del de los adultos, así comprenderemos porqué son mayormente impulsivos en cuanto a sus actos (a veces violentos) y emociones, parecen importales poco los riesgos y prefieren los resultados a corto plazo.
Atendiendo al hecho de que las áreas frontales del cerebro no se desarrollan hasta el final de la etapa adolecente, entendemos que la capacidad judicativa, capacidad para evitar el peligro, elegir las mejores opciones para sí y otros a largo plazo no se encuentran aún operativas. Son las llamadas funciones ejecutivas.
Hoy, lo que promueve este tipo de conductas criminales en los adolescentes son, entre otros factores:
  • Adultos cercanos y Estado ausentes o inestables o en crónico desacuerdo y crisis, función parental débil (en un sentido amplio),
  • Medio ambiente violento, resolución de conflictos mediante la acción solamente, (ej: encarcelamiento)
  • Sociedad que proyecta sus ansiedades y aspectos más patológicos y rechazados sobre el adolescente, (por lo general, pobre y marginal)
  • Inmadurez parental o familiar, envidia, falta de empatía y de políticas del Estado de tipo preventivas.
  • Adultos cercanos y Estado que sienten al adolescente como una amenaza y peligro.
Desde la psicología, sabemos que el objetivo del adolescente será lograr una identidad adulta (mismidad y continuidad). Es así que buscan la uniformidad con sus pares y además, pueden surgir identificaciones negativas como “ES PREFERIBLE SER ALGUIEN MALO A NO SER NADIE”.
Los Estados abandónicos de los estratos sociales que no les son funcionales (pobres, indígenas, poblaciones alejadas de las urbes o zonas marginales dentro de las grandes ciudades), dejan huérfanos a estos niños/adolescentes y los ven como una peligrosa amenza.
Señores gobernates, prueben con la prevención e inclusión. Es peligroso leer la realidad de manera lineal, no debemos confundir los problemas de seguridad con los de salud pública.
El problema que tiene el actual gobierno no es el protagonismo que cobraron los menores en los hechos de inseguradad, sino el hecho de:
Suponer que se trata de pequeños adultos e ignorar las particularidades de la transición adolescente (biologícas y emocionales), las individuales, socio económicas y culturales del desarrollo y circunscribir el tema a una cuestión punitiva arrancándolos de la sociedad en lugar de considerarlo un problema de salud pública.


jueves, 27 de octubre de 2016

Microtráfico, delitos predatorios y el lugar del poder.



El narcomenudeo busca maximizar las ganancias de un acto ilegal, basándose en un modelo organizacional que garantice permanencia y protección al asentarse en un determinado territorio, lo que se acompaña de mecanismos para constreñir el comportamiento de las personas, mediante actos de intimidación y violencia.

Así, se constituye la amenaza pública conocida como narcomenudeo, a la cual están asociadas de manera intermitente pero continua, múltiples manifestaciones de conflicto social, de violencia y de criminalidad en pos de abarcar el control del territorio en el mercado de la comercialización ilícita de estupefacientes.

De esta manera, algunos ciudadanos desfavorecidos socialmente ven en el fenómeno una opción viable para conseguir ingresos, y así terminan incorporándose a las organizaciones (llamados ganchos), resultando similar el caso de los campesinos y las mulas.

La Policía Nacional Antinarcóticos de Colombia, mediante la Dirección de Inteligencia Criminal (2012) distingue los conceptos de microtráfico del narcomenudeo determinando que el primero alude específicamente a la fabricación, comprendiendo al acopio, transformación, establecimiento de rutas y del transporte.

Por otro lado, dicha Policía entiende al narcomenudeo como una instancia propia de la fase de comercialización del estupefaciente incluyendo la etapa de la manufactura del material, el abastecimiento y la determinación de los puntos de venta.

Esta diferenciación conceptual efectuada por los policías colombianos, como se observa, no deja de aludir en todo momento al mentado copamiento territorial.

Ahora bien, en la lucha por conquistar el territorio, las organizaciones cometen crímenes predatorios, es decir, aquellos que se ejecutan para establecer su actividad en una zona determinada.
En el caso del crimen organizado (narcotráfico) cuando el delito se “ve” en toda su espectacularidad es porque el crimen en esa zona, todavía está poco organizado. Esa primera etapa fundacional del crimen organizado está caracterizada por los delitos predatorios. Es una fase de oportunidad, ya veremos porqué.

En esta fase, cada crimen individual representa todo un mensaje hacia sus adversarios en la guerra por el control del territorio y hacia la población. Ese mensaje dice: “el poder aquí somos nosotros”.

El caos de la violencia parece indicar una guerra entre pandillas, que buscan el control inicial del territorio, que siempre es territorial, monopólico, estable y coactivo, según Emmerich (2015).

En este contexto, los crímenes predatorios tienen la ventaja para el investigador criminal y decisores políticos, ya que conforman la única etapa del crimen organizado en la cual, éste se vuelve fácilmente visible como delito. Se trata de un proceso cuya suerte aún no está echada ni asegurada, por lo que la prevención  y desarticulación temprana es nodal.

La espectacularidad provista por la ejecución de los crímenes predatorios no es capital exclusivo de bandas novatas sino que los carteles consolidados, es decir aquellos con una “trayectoria”, también van copando nuevos lugares y peleando por ellos mediante este tipo de prácticas. Ejemplos sobrados nos dieron Pablo Escobar, los hermanos Rodríguez Orejuela y más recientemente el Chapo Guzmán.

La etapa predatoria del narcomenudeo, encarnada por los dealers o pequeños grupos de “entrepreneurs” es tan caótica  como  cruenta,  considerando que no  es  lo  mismo  luchar para conquistar un territorio virgen que hacerlo para desalojar un grupo criminal competidor ya instalado. 

En  el  primer  caso la  violencia  se  dirige  contra  la población  y  las  organizaciones sociales (no gubernamentales, religiosas, etc.) existentes en el lugar. 

En  el  segundo  caso  la  violencia es físicamente  efectista,  porque al mismo tiempo que se buscan eliminar grupos rivales, se intenta obtener la obediencia de la población.  El  caos  produce  temor,  y a su vez  el  temor  produce  sumisión a un nuevo orden.

En ambos casos, lamentablemente la comunidad está en el ojo de la tormenta.

El emblemático capo Pablo Escobar, por ejemplo, logró imponer el asentamiento de su organización en Medellín mediante una especie de combinación armónica de crímenes predatorios y el acallamiento de las necesidades habitacionales insatisfechas de los pobladores locales.

Es así que el sometimiento que infringían violentamente sus pandillas, se mixturaba con una generosa distribución de recursos entre los sectores poblacionales más vulnerables, principalmente mediante el otorgamiento de viviendas. La doblegación y sumisión de los sectores excluidos le estaban asegurados.

Ahora bien, como quienes ejecutan tales delitos ejercen una actividad criminal poco organizada llevan delante de modo anárquico, brutales procesos de limpieza interna, situación que los expone a la vista del Estado.

El control criminal consolidado en un territorio solo resulta posible si se dan una de dos condiciones, la primera, consiste en que la región en cuestión sufra abandono de autoridad y está huérfana de legalidad, resultando una especie de “zona liberada”.  En ese caso, se constituye una realidad que conmina a gritos al Estado a hacerse presente, pudiendo acudir, o bien, no responder mediante una suerte de “sordera intencional”.

La segunda condición es que el Estado y las organizaciones criminales, compartan salomónica y estratégicamente la imposición de las instituciones reguladoras de una sociedad, de modo que en las periferias urbanas –donde hay menos concentración de poder y capitales- el Estado “deje hacer más” que en las zonas de concentración de poder, propia del centro de las urbes.

Esta segunda condición es la que ocurrió y ocurre, de acuerdo a pensadores como Duncan (2014), en Estados colombiano y mexicano, los que son institucionalmente  suficientemente fuertes. La relación que aquí se expone es fácil de colegir, existe un correlato directamente proporcional entre zonas de concentración de capital-poder y zonas con presencia del Estado.

Así las cosas, cobra mayor sentido el hecho de que se evidencien vínculos corruptos basados en sobornos (cohecho) entre el poder estatal y los criminales, dado que el narcotráfico termina influyendo directamente o indirectamente en las economías nacionales, los aparatos coercitivos estatales y la regulación del orden social vigente. Un mal necesario en pos de un perfecto equilibrio?

En Argentina existen sobradas muestras de crímenes predatorios como fue el fusilamiento por parte de sicarios en el shopping Unicenter de Martínez de los colombianos Héctor Edilson Duque Ceballos y su guardaespaldas, Jorge Alexander Quintero Gartner.

Otro ejemplo fue la balacera ejecutada por sicarios motorizados hacia una pareja de colombianos que paseaba en bicicleta por el barrio de Palermo en 2014, resultando herida Solange Trujillo Velázquez (sobreviviente) y fallecido, Carlos Alberto Gutiérrez Camacho.

Un último prototipo de crímenes predatorios lo demuestra la cruda realidad de la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fé, dada la conocida connivencia de las autoridades locales (policiales y políticas) con los criminales de la zona.

En virtud de lo expuesto y considerando los aportes arriba citados del autor mexicano Emmerich (2015) y el colombiano Duncan (2014), entiendo que Argentina se encuentra frente a una gran oportunidad ya que en las zonas donde existe el se verifican casos de microtráfico, nos encontraríamos tiempo (aunque breve) de evitar que las organizaciones coopten territorio y se instalen de manera consolidada.

Desoír los gritos del delito, que se escuchan precisamente en esta etapa, también constituye una decisión política que implica como primer paso, la retirada del poder de turno o bien, como ya se mencionó, el establecimiento de un acuerdo funcional de éste con las organizaciones delictivas. No puede soslayarse que un narcotraficante exitoso es aquel que logra obtener la protección necesaria para colocar su producto en el mercado, minimizando al máximo sus riesgos es decir, evitando ser capturado o asesinado.

Por supuesto que ello sólo puede lograrse mediante habilidades y astucias propias del mafioso o bien, cuando estas cualidades escasean, mediante una protección adecuada.

Finalmente, invito a ampliar más allá el concepto de territorialidad geográfica hasta aquí desarrollado, es decir que además de una mera extensión de tierra políticamente dividida que le pertenece a alguien, el concepto alude a ocupar un lugar, esto es, a un espacio real o imaginado que sitúa algo, o bien, una posición real o figurada que detenta una persona o grupo.

Nada más pensemos en el lugar social y político–ensayemos olvidar la porción de tierra- ganado por Pablo Escobar mediante numerosos magnicidios espectaculares para finalmente impedir la (su) extradición mediante, ni más ni menos, que la modificación de la Constitución colombiana en 1991, o el agradecimiento y admiración presente hasta hoy en el imaginario popular de los habitantes del Barrio colombiano Pablo Escobar, respecto de su figura.

Por lógica, parte de las ganancias del negocio serán reinvertidas en la empresa criminal o simplemente serán acumuladas, pero otra parte significativa del dinero, será debitado como “costos operativos”, es decir tendrá como destinado pagar sobornos a políticos, jueces, policías, funcionarios y otras organizaciones criminales.
Estos poderosos funcionarios estatales tienen un doble dominio sobre los narcotraficantes, ya que pueden poner en riesgo sus actividades delictivas pero también pueden protegerlas silenciando su accionar. En esta fase, la oportunidad preventiva está perdida, entendiendo que la etapa inicial donde se ponían de resalto los delitos predatorios fue superada para pasar a un estadio donde el narcotráfico se asentó en el territorio.

Bibliografía:

-     -Duncan G. (2014), Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y México. Ed. Debate, Bogotá DC, Colombia.
-     -  Emmerich N. (2015), Geopolítica del Narcotráfico en América Latina. Ed. IAPEM, Toluca, México.

domingo, 2 de octubre de 2016

Ultimo Informe de Global Smart Vol. 16 - Nuevas sustancias psicoactivas. Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas.


En el presente número se ofrece una visión general de las tendencias, los problemas y los planteamientos jurídicos relacionados con las nuevas sustancias psicoactivas. Ver Informe
 (gracias al colega Juan Carlos Araneda Ferrer (UNODC) por compartirlo en castellano)

Conferencia Dr. Zaffaroni. VII Congreso de Criminología, Psicología y Psiquiatría Forense, Buenos Aires.

Gracias a la generosidad del Dr. Daniel Navarro en compartir este documento, podemos escuchar sus palabras durante el citado VII Congreso. (ver Conferencia Dr. Eugenio Zaffaroni)

Miembro de la Corte InterAmericana de Derechos Humanos. 
Ex juez de la CSJ. República Argentina.
Profesor Emérito Facultad de Derecho. UBA. 
Director del Dto. De Derecho Penal y Criminología. UBA.